El
golf es un deporte en el que se emplean diversos palos
y una bola. Tiene sus orígenes en el siglo XIX
en Escocia; allí los pastores se entretenían
golpeando con palos cantos rodados hasta llegar a una
meta. Con el tiempo esos pastores perfeccionaron el
juego e introdujeron las primeras reglas básicas.
Más tarde el golf llegó
a la aristocracia y a la alta burguesía. Se desarrollaron
el palo y las bolas, añadiendo diversas bases
de metales, para poder golpear a mayor o menor distancia
las bolas y mejorar sus trayectorias. También
surgieron los primeros campos de golf y se establecieron
reglas más precisas para el juego. La meta se
convirtió en un hoyo, en el que debía
entrar la bola tras un número determinado de
golpes.
En la actualidad un recorrido de golf
consta de 18 hoyos. Para llegar a los hoyos, los jugadores
comienzan en una superficie pequeña denominada
tee de salida. El primer golpe es siempre fuerte para
acercarse todo lo posible al hoyo. En cada campo de
golf existen hoyos de tres, de cuatro y de cinco golpes.
Si el hoyo es de tres golpes, con el primer golpe el
jugador debería estar ya cerca del hoyo. En cambio,
en los hoyos de cuatro y de cinco golpes, bastante más
largos, deberá golpear la bola de nuevo con fuerza
una vez o dos veces para llegar a estar junto al hoyo.
El recorrido entre el tee de salida y la zona del hoyo
se llama calle, y la zona alrededor del hoyo green.
Una vez en el green, el jugador ya no golpea la bola
fuertemente para que vuele a cierta distancia, sino
que la empuja mediante un golpe recto con un palo especial
para que vaya rodando hacia el hoyo. Para ello los green
están muy bien alisados y cubiertos de hierba
fina y corta. El jugador que consigue situar la bola
en un hoyo realizando el número de golpes establecido
ha cumplido el par del hoyo. Si consigue lo mismo en
todo el recorrido, aunque sea una media por haber hecho
más golpes en unos hoyos y menos en otros, habrá
cumplido el par del campo. |