Jerez
de la Frontera traza su perfil como Ciudad del Flamenco
por antonomasia, entandarte de respeto, veneración
y estudio conciezudo que desde esta tierra se rinde
a un arte en otros tiempos maltratados, y hoy considerado
verdadera manifestación de hondo sentido. En
Jerez, las Iglesias con mayor tradición y solera
dan nombre a los barrios con mayor sabor flamenco de
Andalucía. Así la magnífica Iglesia
de Santiago da lugar al Barrio de Santiago, adentamiento
tradicional de la comunidad gitana, y cuna de innumerablse
generaciones de cantaores, bailaores y guitarristas,
que siguen aflorando entre sus calles, plazuelas y peñas.
Lo mismo sucede con el otro barrio flamenco jerezano
por antonomasia, el de San Miguel.
Desde Tío Luis el de a Juliana,
en las postrimerías del siglo XVIII, hasta hoy,
el flamenco está vivo en Jerez en numerosos linajes
flamencos: Los Junqueras, los Charamuscos, los Chicharrones,
los Paulas, los Vargas, los Valencias, los Sotos, los
Zambos, los Carrascos, los Moneos,
los Carpios, los Agujetas, los Marrurros, los Moraos,
los Monjes, los Fernández, los Antúnez,
los Cepero, los Gálvez, los Méndez, y
tantas otras familias, han dado artistas como Juan Mojama,
Manuel Torre, Fernando Terremoto, Tío Borrico,
Tía Anica, La Paquera, Sordera, Agujetas, Manuel
Morao, Parrilla de Jerez, Manuel Moneo, o, más
recientemente, José Mercé, Antonio el
Pipa o Moraíto, entre tantos otros.
Por toda esta
tradición viva, Jerez encuentra en el arte flamenco
una seña central de su propia identidad. La Ciudad
del Flamenco contribuirá a apoyar, enriquecer
y difundir mundialmente esta tradición viva,
el flamenco, que en palabras de Félix Grande
es "una de las músicas más bellas
de la tierra, una de las músicas más llenas
de consuelo y desconsuelo que han inventado el genio,
el dolor y la memoria de los hombres. Una voz que nos
relata la pena y la arrogancia de una marginación
que terminó convirtiéndose en una auténtica
obra de arte. |