Fundadas en
1780 por el irlandés William Garvey, oriundo
del Condado de Waterford (Irlanda). Llegó a Jerez
en la segunda mitad del siglo XVIII y fundó la
bodega San Patricio, en honor al santo patrono de su
país. Uno de los sueños del fundador de
las bodegas Garvey fue el de exportar los vinos denominados
pajizos.
Son vinos finos que se denominaban
así por su color topacio, oro líquido
y suave paladar, aunque en aquella época se
les consideraba vinos enfermos, al extremo de que
se descartaban y se desechaban para vinagre. No obstante,
Garvey entrevió las posibilidades que podían
tener esos vinos para su comercialización y
exportación a gran escala y, desde 1823, intercaló
este tipo de vino con el 'pale'. Esta filosofía
exportadora se mantiene en la actualidad, donde el
85% de sus productos están destinados a los
50 países donde opera esta gran bodega.
Sus instalaciones son magníficas.
El complejo Bellavista es un moderno concepto de bodega
que responde a un estricto estudio de las condiciones
óptimas para la crianza y envejecimiento de
los productos Garvey. Sus naves de crianza han sido
siempre uno de los santuarios históricos del
vino jerezano. Dispone de soleras con 40.000 botas.
Las instalaciones de Garvey se dividen
en tres grandes bodegas: Bodega del Mirador, Bodega
de Don Guillermo y Bodega del Brandy. La Bodega del
Mirador es la que está dedicada a la crianza
de los famosos vinos de Garvey. Su extensión
es amplia -10.000 metros cuadrados de bodega subterránea-
y está orientada hacia poniente. Alberga 15.000
botas de fino, en crianza bajo velo de flor.
En un increíble reto surrealista,
la arquitectura está al servicio de la calidad.
Es una bodega concebida para mantener, durante todo
el año, la humedad y temperaturas óptimas
para este tipo de crianza tan delicada.
En cuanto a investigación,
Garvey dispone de dos laboratorios. Uno es de inspección
de materiales y est á situado en la misma planta
de embotellado de la bodega. El segundo laboratorio
es de carácter general y es el responsable
del control de todo el proceso de elaboración
de los productos Garvey.
La planta de embotellado, totalmente
automatizada, consta de cuatro líneas diferentes
con una capacidad de producción de 28.000 botellas
por hora. Y es que esta bodega se distingue por aplicar
las tecnologías más actuales y un exhaustivo
control de calidad en todos los puntos del proceso
de elaboración.
Sus vinos son, en algunos casos, reliquias
de gran calidad. El fino San Patricio es uno de los
abanderados de esta bodega, pero no se pueden olvidar
sus olorosos (Flor de Jerez, Puerta Real, Long Life,
Ochavico), sus amontillados (Tío Guillermo,
Doñana), o sus dulces (Gran Orden Pedro Ximénez,
Garvey Cream).
La historia reciente de esta bodega
no ha sido precisamente serena, pues ha vivido la
expropiación de Rumasa y la crisis del grupo
alemán CoOp. Hoy vuelve a ser propiedad del
grupo Ruiz Mateos (Nueva Rumasa) y también
controla las Bodegas José de Soto.
La historia de las bodegas Garvey
se inició hace 200 años, pero estuvo
muy cerca de no empezar a causa de un trágico
suceso. Cuando William Garvey embarcó en Dublín
con destino al puerto de Cádiz, no podía
imaginarse que, en plena bahía de Cádiz,
el mar se enfurruñase de tal manera que el
navío en el que viajaba varase y terminara
por hundirse relativamente cerca de la costa.
Pero el destino marcó que Garvey
se salvara del naufragio gracias a la inestimable
ayuda de un capitán de la marina española
quien, además, le hospedó luego en su
casa. Gracias a este afortunado suceso, dentro de
la tragedia, hoy podemos degustar los afamados vinos
y brandies de Garvey.